Odontología restauradora y conservadora

 

Esta rama de la odontología, se dedica, como su nombre indica a restaurar o “arreglar“ el diente que está destruido, ya sea porque ha sufrido una fractura o por caries.
Nuestro objetivo va a ser, siempre que sea posible, practicar una odontología conservadora para mantener el diente en boca el máximo tiempo posible. El pilar fundamental en nuestra práctica diaria es conservar las piezas dentales.
Como decía Don Quijote de la Mancha “más vale un diente en la boca que un diamante en la mano“.

La restauración es una reconstrucción de una porción de diente, destruida, fracturada, desgastada o afectada irreversiblemente por caries, previo tratamiento de la misma y preparación dentaria
apropiada.

En nuestro centro ofrecemos distintos tratamientos conservadores:

  1. Obturaciones (popularmente, «empastes») realizados con distintos materiales y
    procedimientos, en los que los materiales se colocan en el diente en estado blando y se
    endurecen y conforman en la boca de forma directa.
  2. Incrustaciones, restauraciones indirectas (de porcelana o de
    resina compuesta) sustitutivas de las partes perdidas, realizadas en el laboratorio a medida y
    adheridas a los tejidos dentarios remanentes; se clasifican en inlays, onlays
    y overlays, según su situación y extensión.
  3. Coronas o fundas coronarias; son coberturas completas o parciales de la superficie de los
    dientes. Se fabrican a medida, después de que el dentista talle los dientes y
    obtenga un molde del muñón o eje dentario de sujeción, al que finalmente las cementan o
    adhieren. Pueden ser de metal, porcelana, metal-porcelana, resina o metal-resina.

 

 

Objetivos:

La finalidad de este tipo de tratamientos va a ser:
1. Restaurar la integridad anatómica y funcional de los tejidos duros dentarios perdidos o dañados irreversiblemente.
2. Detener la progresión de la enfermedad cariosa y evitar que siga la destrucción del diente
hasta su definitiva pérdida.
3. Devolverle al diente su forma natural (anatómica), su función y, si es posible, su estética,
mediante el reemplazamiento de los tejidos perdidos o enfermos e irrecuperables.

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